viernes, 24 de octubre de 2014

Franco y la expansión televisiva.



La larga dictadura de Francisco Franco coincide con la puesta en marcha de la televisión en España consolidándola como la principal industria de conciencia y ocio de los españoles. A pesar del supuesto entramado jurídico que daba le total libertad de liderazgo y que su figura estaba más como un símbolo, estaba muy unidos a los jalones históricos del medio en sus inicios.

Poco del proceso evolutivo de la televisión en España se debe a Franco; pero como desde octubre de 1936 hasta su fallecimiento fue el destinatario central de todas las cosas de la España oficial, en muchos momentos se produce la intersección de su proceso vital y la historia del medio.

Francisco Franco el 25 de noviembre de 1938 fue el primer español que vio su rostro representado a través de las señales electromagnéticas de la televisión. Cuando los nazis realizaron en Burgos unas pruebas de Fonovisión (precursor del videoteléfono) de Telefunken. El invento permitía enviar imágenes y sonido de forma simultánea siendo la primera prueba una demostración de la Alemania Nazi y la España Nacional bajo un acuerdo firmado en marzo que facilitaba la infraestructura técnica y de telecomunicaciones para la construcción de dos emisoras de radio. 

A estas pruebas realizadas en España asisten el embajador alemán, el barón Eberhard von Stohrer y los ministros “nacionales” de Asuntos Exteriores e Interior, el general Gómez Jordana, conde de Jordana, y Ramón Serrano Suñer. El comandante Santiago Torre Enciso, Jefe de la Sección Técnica del Ministerio del Interior, fue el único español que colaboró con los técnicos alemanes en una prueba que consistió en una breve conversación entre el General Franco y su ayudante el comandante Martínez Maza.

Franco manifestó su admiración por la técnica alemana y, por su parte, Günter Flatzen, del Departamento de Correos de Alemania, dijo en su discurso:

"La Fonovisión es el medio de comunicación más perfecto de que dispone actualmente la humanidad. Personas separadas por larga distancia pueden cambiar impresiones sin pérdidas de tiempo no solo verbalmente sino a través del espacio, de tal manera que la técnica de la Fonovisión puede considerarse como el medio de unión espiritual más eficaz entre los hombres. Por estas causas la Fonovisión sirve de manera extraordinaria a fortalecer un estado nacional en sí y darle unidad y cohesión y, en el futuro, fomentar la comprensión entre todos los pueblos. Así, la Fonovisión resume simbólicamente los fines que se dirigen a combatir el bolchevismo, a fortalecer el nacionalismo característico de cada país y a fomentar la paz mundial mediante el respeto mutuo a las naciones".
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Como todo español, también tenía su D.N.I. Actualmente, desde el 00 al 10 corresponden a la Familia Real.

Más allá de la propaganda a esta exhibición no se le conocen resultados auténticos y la técnica televisiva de la Fonovisión se derrumbó con la derrota alemana en la Segunda Guerra Mundial y los ensayos no tuvieron continuidad. El aparato propiamente dicho, regalo de los nazis a los franquistas, acabó la segunda mitad de los años cuarenta en el Paseo de la Habana, primera sede de la televisión española como pieza de museo.

Tras la Guerra Civil, Franco fue el elemento decisivo para las pruebas televisivas en España. Salvo las exhibiciones de Philips en Barcelona (1948) no hubo ensayos nacionales o extranjeros que no tuvieran a Franco como primer y único destinatario de las demostraciones. Españoles y extranjeros saben que su opinión será concluyente para dar comienzo a las emisiones regulares y fijar las características del modelo televisivo.


Bien sabemos nosotros que el Estado, en su alta misión directora, pronunciará el fallo justo en el momento preciso y, contando con ello, podemos estar todos absolutamente tranquilos” Revista Sintonía, órgano de RNE (septiembre, 1948).

Tal y como hablábamos en la Prehistoria de la televisión, se realizaron varias pruebas sin mucho éxito salvo por la mediación del jefe falangista José Luis Arrese, que a mediados de 1948 permitió a los técnicos estadounidenses unas emisiones privadas de prueba en el Palacio de El Pardo con el apoyo de la gente de Radio Nacional y de la Dirección General de Radiodifusión. 









Los primeros pasos de la televisión.

El primer programa televisivo duró 20 minutos y fue presentado por el actor Ángel de Andrés Miquel. Existen muy pocas informaciones fidedignas de estas pruebas como primer contacto directo de Franco con la televisión como se conoce hoy, salvo por algunos testimonios de los participantes españoles.

“La prueba salió bien. Tras las actuaciones, se explicó someramente el funcionamiento de la televisión, y los asistentes pudieron contemplarse a sí mismos en los receptores. La que se mostraba más entusiasmada era la mujer de Franco, le encantó todo aquello” Luis Guijarro Alcocer, coronel de Infantería de Marina y Director General de Radiodifusión y principal responsable político de las pruebas en El Pardo. 


A partir del invierno de 1950 los hombres de la Dirección General de Radiodifusión se plantean abandonar las pruebas en circuitos cerrados y comenzar transmisiones en herzios. 

Los problemas son mayúsculos ya que en España no hay aparatos receptores ni antenas que eficazmente capten la señal televisiva. Luis Guijarro consiguió que los de Philips le regalasen unos veinte televisores repartidos entre las “elites” del franquismo: 

Francisco Franco y el ministro de Educación Nacional, José Ibáñez Martín, en ese momento administrativamente responsable de la radiodifusión, y Esteban Bilbao, Camilo Alonso Vega o Agustín Muñoz Grandes, como parte de la selección de privilegiados para el experimento.

En 1951,  remodelado el gabinete del ministerio, la radiodifusión deja de encuadrarse en el Ministerio de Educación Nacional para adscribirse hasta el fin del franquismo a Información y Turismo.

En este Ministerio se crea una nueva cadena jerárquica para “el mando” televisiva en las personas de:  
  • El ministro Gabriel Arias Salgado y continúa por el Director General de Radiodifusión, Jesús Suevos
  • El Director (de Programas y Emisiones) de Radio Nacional de España, José Ramón Alonso
  • En labores menos políticas, José Luis Colina como director de programación y Joaquín Sánchez Cordobés como responsable de los ingenieros encargados de los aspectos técnicos.


18/07/1966, Franco inaugura las emisoras de UHF. Adolfo Suarez es Director de la Primera Cadena  de TVE. Fraga, Aparicio Bernal  y Rosón.


Por lo que se mejoraron las condiciones de recepción de la señal televisiva en la “casa” del “Generalísimo”; así hacia 1953, se elevó el punto de recepción del Palacio de El Pardo con un poste telescópico de unos 60 m y más tarde se construyó una antena especial y de uso exclusivo de la familia Franco, abuelos, hija y nietos.


Tampoco se descuidaron la calidad de visionado de las imágenes y en 1955 se regaló al Jefe del Estado un enorme televisor de fabricación italiana marca Autovox que podría haber costado unas 25.000 pesetas, a costa de los presupuestos de Radio Nacional, en un tiempo en que José Ramón Alonso cobraba 3.000 pesetas mensuales por dirigir la televisión española y otras 12.000 por hacer lo propio en Radio Nacional. 




Solucionar problemas de imagen a golpe de montajes teatrales. 

Mientras fue necesario, cultivó una imagen para el público extranjero apareciendo en noticieros británicos o alemanes durante la Guerra Civil. Como es el caso de la entrevista a Fulton Lewis para la televisión norteamericana (1955) o la puesta en escena para recibir al presidente Eisenhower (1959).

En España su primera realidad como gobernante no necesitó imágenes específicas para consumo interno. En cuanto a documentación, el NO-DO. El tiempo y la memoria de Rafael R. Tranche y Vicente Sánchez Biosca, muestra los lugares de memoria del franquismo y las mismas apariciones frecuentes de Franco en el No-Do tenían como objetivo convertirlo en personaje de culto acorde con la imagen de Jefe de Estado.




En la televisión española de los 60-70 suceden procesos similares en el No-Do salvo por pequeñas diferencias, debido a que la televisión tenía una imagen de desarrollismo económico que los activistas del franquismo desconocían y estaban lejos de comprender las formas de comunicación publicitaria propias de una sociedad de consumo. 

Quizás por ellos, no invirtió mucho en las antenas televisivas a pesar de sus frecuentes apariciones institucionales. Su primera presentación televisiva fue en la inauguración del Valle de los Caídos en abril de 1959 (4 cámaras, una en el interior de la basílica y tres fuera). Los ministros de Información y turismo se dedicaron a construir una imagen de Franco ajustada a las necesidades de cada momento y a la historia.

Unieron las imágenes de guerrero invencible, vencedor del comunismo y estadista genial, con otras más humanas, como su faceta de trabajador, cazador y pescador por encima de faceta de abuelo campechano y bonachón. El cambio de iconografía fue evidente en TVE con la foto de cierre de sus emisiones.

En los primeros años Televisión Española pasó de una en la que se reproducía, en un plano levemente contrapicado, su rostro adusto y en el que resultaba muy visible la Laureada de San Fernando a otra, en los años setenta, con Franco vestido de General, de perfil que sonríe abiertamente y en la que apenas se percibe la tan importante autoconcedida condecoración.

En los años setenta las apariciones públicas de Francisco Franco se redujeron por sus problemas de salud y, ya estaban preparadas y ensayadas. Entre ellas encontramos la salida en avión desde el aeropuerto de Barajas o el mensaje de Navidad.

Tampoco fue raro que se censurasen determinadas presencias públicas “inadecuadas” del Jefe del Estado tal como ocurrió con su acongojada y llorosa imagen en los funerales de Luis Carrero Blanco (diciembre de 1973) o su última aparición pública (Instituto de Cultura Hispánica, 12 de octubre de 1975), y cuando eran muy visibles sus achaques de Parkinson.

Pocas son las imágenes de Franco con sonido, no solo por las limitaciones del gobernante como orador sino también por el deterioro del archivo histórico televisivo. Algunas más reseñables son las manifestaciones de la Plaza de Oriente o su fallecimiento y los actos del luto.

Los mensajes del Jefe de Estado imitaban a los de otros países al finalizar la Guerra Civil en 1939 con emisiones de radio y posteriormente, comienzan a emitirse en televisión a partir de 1962 siendo Fraga Iribarne la cabeza del Ministerio de Información y Turismo, dando buena muestra del interés en la televisión. Las apariciones radiotelevisivas englobaban la felicitación a los ciudadanos de las fiestas y hacer balance de los acontecimientos de la nación que se emitían la noche del 31 de diciembre y de forma extraordinaria, la noche de Nochebuena. Al no tener horario ni espacio fijo en la programación, era habitual verlo en mitad del informativo de las 22.00 horas.

La aparición de Franco en la televisión de los españoles siempre estaba precedida por una presentación de David Cubedo, de tono imperativo y autoritario: “Su Excelencia el Jefe del Estado se dirige al pueblo español su tradicional mensaje de fin de año. Atención españoles...Habla el Jefe del Estado”.

El generalísimo no perdía detalle de sus intervenciones televisivas en su cortijo de caza de Arroyovil (Jaén) aunque era muy escéptico en cuanto a la atención de los españoles a sus palabras. Los ministros preparaban unos informes de sus actividades y Franco elegía las partes a añadir en su discurso. En principio, duraban algo más de media hora pero a mediados de los setenta y en los setenta, se redujo a unos pocos minutos (discurso de 1974).

Una década de sempiterno atrezzo. 

Franco se colocaba en una mesa de despacho, como imagen paradójica de  trabajador incansable que transmitían las voces oficiales, cosa que no se correspondía con la realidad de sus ocupaciones diarias. 

-A su derecha varios volúmenes de pastas duras, esperando ser abiertos para comprobar un dato. En el centro los micrófonos y algunos elementos de escritorio. A su izquierda, un teléfono. 

-No ensayaba previamente y poseía un cierto control de algunos de los recursos de la puesta en escena como el espacio de la grabación (dependencias de despacho del Palacio de El Pardo) o la elección de parte de vesturario (repite corbata en 1973 y 1974).

-Nunca se maquillaba.

-Felicitaba las pascuas personalmente al equipo.

-Dejaba el control de la postproducción de los mensajes al Ministro de Información y Turismo y el Director General de RTVE.

-No soportaba leer los cartelones de letras grande y hablar cara a cara con la cámara. El actual teleprompter en el argot televisivo.

En los últimos años imperó el minimalismo y la mesa se vació de objetos salvo quizá algún libro. Y en un mismo proceso la amplitud de los planos fue descendiendo, pasando de composiciones de planos casi generales, que permitían observar los cargados escenarios de tapices de los salones de El Pardo, a otros muy cercanos que dejan al espectador el único anclaje del rostro de Franco.

La decadencia del dictador.

En la década de los setenta grabar los mensajes de Franco supone un suplicio para los técnicos televisivos. El general tiene ya 80 años y son cada vez más claras sus muestras de vejez y la defectuosa vocalización. Ni sus biógrafos son capaces de ocultar las 16 interrupciones y repeticiones de la grabación del mensaje del año de 1972 y 1973; con la penosa y superdeteriorada imagen física imagen de Franco: un Franco sin apenas mirar a cámara que no levanta la cabeza de sus notas y con una voz inaudible.

Por prescripción médica, dijo su discurso de pie y sin rehuir la mirada a cámara. Fue en 1974, solo una vez y de forma breve, cuando se vio a Franco felicitar las fiestas esbozando una sonrisa. Por un motivo muy personal, el logro conseguido por sus ensayos previos para mejorar su imagen general: sonrisa a cámara, posición de las manos o tono de voz.


Último discurso de Francisco Franco en 1975

En ninguno de los años de TVE se hizo tal despliegue de medios para dar cobertura a una noticia: 500 trabajadores, nueve unidades móviles, 34 cámaras electrónicas –15 de ellas en color– y trece cámaras de cine. Todo para no perder detalle de los actos de la capilla ardiente situada en el Palacio de El Pardo y la que pusieron en el Palacio de Oriente.

Estas fueron las últimas imágenes televisivas de Franco que corresponden al momento de su fallecimiento (23/11/1975, 7:30 horas). 



Carlos Arias Navarro, presidente del Gobierno en 1975, comunica la muerte de Franco a los españoles.

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