jueves, 11 de diciembre de 2014

Programación televisiva

Va unida a cada cultura y sus hábitos sociales. Las programaciones de las emisoras sólo se parecen por encima a pesar de que determinados formatos o series se ven en decenas de países y nos dá la sensación errónea que se ve lo mismo en todas las televisiones.

Solo hay que echar un vistazo a la oferta de programas de dos cadenas (TVE – BBC 1) o dos televisiones autonómicas (Telemadrid – Canal Sur) para comprobar que la programación es diversa y tiene distinta visión.

Lo singular de la programación es que no es igual a otra ocupación realizada en los medios de comunicación o en el dominio artístico y no tiene nada que ver con programar una sesión de cine o en hacer una programación radiofónica. 


El programador coloca los programas según una determinada secuencia en la parrilla semanal o mensual de una emisora. Debe saber diseñar la parrilla y evaluar el horario y día en el que los programas atraen el mayor número de espectadores.

Un programador afirma que su trabajo se basa en el instinto y los reflejos adquiridos, otras veces, mediante la enseñanza de otros programadores, sin criterios ni normas válidas reconcocidas o analizadas científicamente. Digamos que son de vox populi en el mundillo de los programadores.

A día de hoy son muchos los que consideran la programación como una técnica que se apoya en la investigación sobre los comportamientos de la audiencia, básicamente los resultados de la audiencia estimada y futuras prospecciones. Este fundamento exige tener conocimientos de economía de los medios para evaluar el coste y rentabilidad de los programas.

El trabajo de programación tiene tres facetas:

  1. Planificación. Se fija la visión general de la emisora y las necesidades de producción y compra.
  2. Marketing. Se define el punto de vista de los anunciantes.
  3. Confección de la parrilla y estudio de los resultados de audiencia conseguidos.
Los modelos de programación

Al igual que los servicios bancarios, con el servicio televisivo el usuario apenas percibe diferencias entre una cadena privada y una pública, salvo ciertos detalles o aspectos.



Las administraciones públicas establecen cómo debe funcionar el sector televisivo, e indirectamente, la programación de las emisoras. Así, los poderes públicos establecen cómo deben comportarse unas emisoras u otras, aunque en España las normativas legales no hay diferencian entre emisoras y se aplican por igual a las cadenas públicas y privadas.

Las características del modelo de programación público son:
  • Planificación cultural
  • Dieta equilibrada de los géneros ofertados.
  • Técnicas de programación simple.
Años atrás este modelo de programación se aplicaba por igual a emisoras privadas y públicas, al igual que hoy las normas son compartidas equitativamente por cualquier emisora. 

En cuanto a la rentabilidad, las emisoras privadas se guían por una rentabilidad económica de la empresa. En todas sus programaciones deben tener en cuenta la presencia de carísimos programas informativos y anuncios promocionales sobre temas sociales (violencia de género, drogas) que son apuestas seguras que las emisoras realizan al margen de la rentabilidad económica sin obviar que su propia ausencia afecta a la imagen del conjunto de la oferta programativa.




Si repasamos las lineas de los departamentos de programación, comprobamos que no hay apenas diferencias de la pública a la privada:
  • Cumplir la normativa legal.
  • Fijar la audiencia a la que dirigirse.
  • Evaluar el potencial comercial de los programas disponibles en cada momento.
  • Saber dónde encontrar los programas necesarios para la planificación creada, bien ordenando la realización de producciones propias, bien negociando la adquisición de los de producción ajena, sin olvidar nunca la amortización posible en futuras reemisiones.
  • Hacer la parrilla, seleccionando el horario y orden más conveniente de la emisión de programas e intentando que la combinación de esos materiales se convierta para el público en una línea de imagen propia y en un servicio identificable.
  • Participar en la venta de ese servicio al espectador y los anunciantes, produciendo en su caso los espacios autopromocionales.
  • Comprobar el perfecto ajuste del orden de emisión de los programas.
  • Evaluar los resultados de la audiencia conseguidos.

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